Nadie sabe los que han andado mis zapatos … o casi nadie.

Me encantan los zapatos rojos, los zuecos de madera y las chanclas de piscina.

Soy muy despeinada, mucho,muchíííísimo, como mi prima Jaru, igual es algo de familia.

Pero eso no quiere decir que no me cuide, me encanta la cosmética natural, pintarme las uñas, cómprame barras de labios rojo, pintarme los ojos con kohl negro y tener mil botes a medias en el baño.

Algunas personas me han dicho, “es que a ti no te gusta cuidarte”, !! ERROR !!

Me encanta, no te dejes engañar, por una melena loca.

Somos jueces implacables de la conducta de nuestros vecinos, de las madres del parque , del patio  y de los gestos de los demás.

De manera rápida y a veces desde el filtro de nuestras experiencias y vivencias, dictamos sentencias que suenan a losa y funcionan como etiqueta para relacionarnos con los demás.

¿Qué sabemos realmente de la vida del que hablamos?

Del pensar, del sentir ,somos meros espectadores de la vida de los demás y con cuatro ideas preconcebidas, nos aventuramos a hacer un  juicio y nos montamos un peliculón, con moraleja de cuento infantil.

Cuantas veces nos hemos encontrado con alguien que nos ha dicho:

– Cuando te conocí me caíste mal, me parecías triste, enfadada …

Si alguien se ha cruzado en mi vida en un momento que no tenia ganas ni de levantarme, seguramente le pareceré una persona callada, meditabunda, apagada.

Pero date tiempo, dame tiempo, la vida no es ese primer encuentro.

Cualquier vida mirada desde fuera no tiene sentido, todos conocemos a alguien que trabaja dos millones de horas y no tiene tiempo de disfrutar del ocio, alguien que vive de lo que cultiva, el que no piensa en el futuro y vive al dia, y mil vidas diferentes ,con mis historias vividas y por vivir, pero que mas das…

Dejemos de mirar, dejemos de juzgar, tú no sabes lo que han andado mis zapatos, ni yo los tuyos, cuál es el motivo de que tus sandalias estén  rotas o porque has decidido no calzarte , no sabes lo que han sudado mis manos, lo que me duele la espalda de trabajar ,lo que he llorado antes de verme reír como una loca, lo que callo hoy o lo que no te cuento de mi pasado.

No somos jueces, aprendamos a escuchar, a respirar, a pensar .

A mirar con más amor y ternura al que tenemos enfrente.

Solo me hace feliz ver feliz a la gente de mi alrededor, ayudar a la gente que quiero y cuando no puedo hacer nada, escuchar y acompañar.

Cuando me descubro como un juez y me doy cuenta ,intento  tomar conciencia de ello, para abandonar ese modo de mirar a mi semejante y ser más compasivo.

No es trabajo de un día, pero practicar la conciencia en mi vida, me ayuda a ser mejor persona.

Empecemos a vivir y dejemos de vivir.

 

2 comentarios sobre “Nadie sabe los que han andado mis zapatos … o casi nadie.

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