Lo confieso…

Me encanta la lluvia, sobre todo el olor que deja a limpio, a tierra mojada, a fresco, incluso los charcos que quedan después ,me parecen una chulada.

Los cristales llenos de dibujos transparentes y el sonido de ríos artificiales bajando por las canaleras del tejado.

La lluvia romántica, abrazada a mi tablet , un café frío, una mantita, hummm que gusto me produce el mero hecho de escribirlo.

Y la otra  lluvia, con los pollitos gritando, “vaya caca”, “cuando para”, tirando y sacando cajones como si estuvieran haciendo una mudanza, la pollita enana ,paseándose con la escobilla a modo de caballito, esa es la otra lluvia.

Y ahora toca decir la verdad…lo confieso . Os lo confieso a vosotros educadores, profesores, pedagogos, monitores, etc…cuando llueve meto a mis pollitos en un centro comercial, paseamos por las sección de los frescos y nos hacemos fotos con los cangrejos y langostas, nos ponemos la careta de cerdo a modo de máscara.

Cogemos muestras de embutido y nos pegamos 15 minutos en el pasillo de juguetes del comercio en cuestión.

Nos leemos todas las patatas, bombones y chocolates de la sección guarindongadas varias , para acabar comprando la tableta de chocolate más barata.

Pero todavía hay mas y peor. A veces nos metemos en una tienda de deporte y montamos en patinete, bici, echamos un partido de pin-pon o nos ponemos unos patines, es una confesión muy gorda , lo sé y asumo el nivel “Madre pasota al cubo”

Hay días que se acaban los cuadernos de origami, las fichas de pintar, los gomets ya no pegan de tanto tute que llevan y el parque es una piscina pantanosa y prohibida.

Mis hijos no se calman ni con dibujos, ni haciendo una tortilla de patata ,ni jugando con las piecetas de colores.

Hay días que son eternos… me meto en un café que hay un espacio para que jueguen los niños y cuando  ya me he revisado todas las historias de instagram, me acuerdo de que tengo dos hijos, la pollita esta aupa de la camarera con un chupa-chups en la boca. La chica me mira sin critica, debe pensar que bastante tengo con esa maraña por pelo,  la recojo de sus brazos diciendole que estaba contestando un watshapp del trabajo, con lo mal que miento y lo nerviosa que me pongo. Me mira, le miro y nos perdonamos.

Lo confieso la lluvia sin hijos SÍ. La lluvia con hijos también. No existen días perfectos, lo único que es perfecto es el amor que damos y recibimos. Así que aprovechemos el frío la lluvia y lo que venga, sumemosle grandes dosis de  imaginación y a veces paciencia…mamis lo confieso, no hay otra ciencia.

cristal

3 comentarios sobre “Lo confieso…

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